Por qué el salitre hace tanto daño
La sal no es solo una capa blanca antiestética. Retiene humedad, ataca el inox y los herrajes, opaca cristales y metacrilatos y reseca las tapicerías. En un puerto como el de Lekeitio u Ondarroa, un barco amarrado recibe salitre a diario, y lo que no se limpia se va incrustando y haciendo daño.
Cómo se elimina bien
El salitre se retira con agua abundante y productos específicos que no dañen el gelcoat ni el inox. Nada de estropajos agresivos que rayen: se ablanda, se arrastra y se aclara bien. En el inox, tras limpiar, conviene aplicar un protector que retrase la reaparición. Los cristales y metacrilatos piden producto suave para no rayarlos.
La clave está en la frecuencia
- Un aclarado frecuente evita que la sal se incruste
- El inox limpiado y protegido a tiempo no llega a picarse
- Las tapicerías tratadas aguantan mucho más
- Un mantenimiento periódico sale más barato que recuperar
Prevenir es cuidar el valor del barco
Un barco al que se le combate el salitre con regularidad conserva su imagen y su valor; uno abandonado a la sal envejece a marchas forzadas. Por eso insistimos tanto en el mantenimiento: no es un gasto estético, es proteger una inversión que tienes amarrada al agua todo el año.